9.6.16
SAN EFREN, diácono y doctor de la Iglesia
Nació
en Nisibe, Mesopotamia (Irak) por el año 306. El santo narra que en un
sueño vio que de su lengua nacía una mata de uva la cual se extendía por
muchas regiones, llevando a todas partes racimos agradables y
provechosos. A él le debemos en gran parte, la introducción de los
cantos sagrados e himnos en las ceremonias católicas.
Por medio de la música los
himnos se fueron haciendo populares y se extendieron prontamente por
toda la Iglesia. Fue el más grande poeta cantor de la Santísima Virgen.
La Iglesia lo ha declarado doctor y los antiguos lo llamaban "Arpa del
Espíritu Santo". Para mejor inspiración, nuestro santo buscaba siempre
la soledad de las montañas.
El obispo de Edesa, al darse cuenta de
las cualidades artísticas del santo, lo nombró director de la escuela de
canto de la ciudad. Dicen los historiadores que, cuando hablaba de la
segunda venida de Cristo y del día del juicio final, empleaba una
elocuencia tan vigorosa que el pueblo estallaba en gemidos y sonoros
llantos. Y en sus predicaciones, consideraba como deber suyo prevenir y
preparar al pueblo para que nadie se dejara engañar por los errores de
las sectas.
Los herejes se quejaban que los coros de Efren, en los
templos católicos atraían tantos devotos que los templos de las sectas
se quedaban vacíos.
Se creía indigno de ser sacerdote por eso
prefirió quedarse de simple diácono. De san Efren se conservan 77
himnos. Su muerte sucedió probablemente en el año 373.
Tomado de EWTN
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