SAN ESTANISLAOObispo y mártir
Nació cerca de Cracovia en el año 1030. Sus padres llevaban treinta años de casados, sin lograr tener hijos y consideraron el nacimiento de Estanislao como un verdadero regalo de Dios.
Estudió en Polonia y París y ordenado sacerdote por el obispo de Cracovia. Se distinguió por su gran elocuencia, por el ejemplo de vida santa y por la reforma de costumbres que lograba con sus predicaciones y dirección espiritual. Al morir el obispo el pueblo lo aclamó como el más digno para ejercer el obispado. Era muy estricto en exigir a cada sacerdote el cumplimiento exacto de sus deberes sacerdotales.
Este santo obispo era de carácter pacífico y amigo de arregalr todos los asuntos por la buena. Pero conocía muy bien la famosa frase del profeta Isaías: "Ay de los jefes espirituales que sean como perros mudos que no ladran cuando llegan los ladrones a robar en el campo del Señor".
Varias veces había corregido a Boleslao, rey de Polonia, cuando éste cometía crueldades e injusticias pero, de pronto, las medida de sus maldades rebosó cuando Boleslao se robó una mujer casada para llevársela como concubina a su palacio. El pueblo se escandalizó, Estanislao se presentó valerosamente ante el rey, le echó en cara el pecado y el pésimo ejemplo que estaba dando a sus súbditos. Boleslao se hizo el sordo y no le quiso hacer caso y entonces, el obispo con toda la autoridad de su cargo lo amenazó con terribles castigos sino se arrepentía de su pecado. Boleslao creyó que el obispo no iba a proceder tan fuertemente y se atrevió a asistir a una misa en la catedral pero Estanislao mandó suspender la misa porque no aceptaba que un pecador tan rebelde y escandaloso estuviere allí. Entonces estalló ferozmente la ira del sangriento rey.
Un 11 de Abril, mientras San Estanislao estaba celebrando la Santa Misa, mandó el furibundo rey a sus soldados a que lo mataran allí mismo, en el altar. Los soldados volvieron al rey diciéndole que no se habían atrevido a tocar a ese hombre de Dios, que aparecía rodeado de resplandores. Entonces, el mismo Boleslao subió al altar y con sus propias manos asesinó al santo obispo, el 11 de Abril del 1079. Fue un crimen que nunca puso olvidar y que lo atormentó día y noche durante todo el resto de su vida.
El rey hizo que el cadáver del santo quedara en el campo, sin sepultar, para que lo devoraran los cuervos. Pero entonces, aparecieron dos águilas que no dejaron que ningún animal se acercara al cuerpo del difunto, hasta que llegaron unos devotos y le dieron santa sepultura en la Capilla de San Miguel.
El pueblo empezó a venerar como un gran santo a Estanislao y el papa Inocencio lo canonizó en el año 1253.
Y, a los que se atreven a atacar a los enviados de Dios, que no olviden las palabras del Libro Santo: "No toquéis a mis ungidos, no hagáis daño a los que Yo envío para comunicar mis mensajes (Sal. 105) Porque el que ataca a uno de mis enviados, es como si me hicieran a mí, en la pupila de mis ojos" dice el Señor.
Tomado de EWTN



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