SANTA AGUEDA, virgen y mártir
Nació en Catania, Italia hacia el 230, de familia pudiente. Decidió conservarse pura y virgen por amor a Dios. En tiempo de la persecución del tirano emperador Decio, el gobernador Quinciano se propone enamorar a Agueda, pero ella le declara que se ha consagrado a Cristo.
Para hacerle perder la fe y la pureza, el gobernador la hace llevar a una casa de mujeres de mala vida, por un mes, pero nada ni nadie la hace quebrantar el juramento de virginidad. La autoridad le manda a destrozar el pecho a machetazos y azotarla cruelmente. Pero esa noche se le apareció el apóstol San Pedro y la anima a sufrir por Cristo y la sana de sus heridas.
Al día siguiente, al encontrarla curada, el tirano le pregunta: "Quién te ha sanado?", ella responde: "He sido curada por el poder de Jesucristo". El malvado le grita: "Cómo te atreves a nombrar a Cristo si está prohibido" y la joven responde: "Yo no puedo dejar de hablar de aquel a quien más fuertemente amo en mi corazón", entonces el perseguidor la mandó echar sobre llamas ardientes y ella, mientras se quemaba oraba y así expiró el 5 de Febrero del año 251.
Desde siglos los cristianos le han tenido una gran devoción. Le han rezado con fe para obtener que ella les consiga el don de lograr dominar el fuego de la propia concupiscencia o inclinación a la sensualidad.
Tomado de EWTN



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